Dos imperios en guerra. Un hombre sin patria. Una lealtad forjada en la sangre.
En el año 218 a.C., el Mediterráneo arde. Mientras Aníbal Barca conduce a sus elefantes hacia los Alpes, la próspera ciudad de Hispalis se convierte en el tablero de una partida mortal. Batenor, un joven turdetano de raíces humildes, ve cómo su mundo se desmorona cuando es reclutado a la fuerza por las huestes púnicas. Arrancado de los brazos de Athenais, la hija de un comerciante griego a la que juró regresar, Batenor deberá sobrevivir al maltrato y a la barbarie bajo el estandarte del Tanit.
Pero el destino tiene otros planes. Tras una huida desesperada, cae en manos de las legiones de los Escipiones. Allí, entre el polvo de los campamentos romanos y el brillo del gladius hispaniensis, el antiguo recluta forzoso descubre una nueva forma de combatir. Su ascenso es meteórico: de simple soldado a la sombra de confianza de un joven y brillante general, Publio Cornelio Escipión, quien lo convertirá en su «mano oculta» para las misiones que la historia oficial nunca se atrevió a registrar.
Desde la conquista de Carthago Nova hasta la carnicería táctica de Ilipa, Batenor luchará por un nombre, por una parcela de tierra en la recién fundada Itálica y por el sueño de reencontrarse con la mujer que nunca dejó de esperarlo. Sin embargo, la gloria tiene un precio, y la victoria definitiva en las arenas de Zama exigirá un sacrificio que marcará su destino para siempre.
El Acero de Hispalis es el espectacular inicio de la pentalogía «Hijos de Hispania», una serie de crónicas independientes que recorren los siglos de dominio romano en la Península. Una novela donde el rigor histórico se funde con una historia de amor inquebrantable, recordándonos que, a veces, los hombres más grandes son aquellos cuyos nombres fueron borrados por el tiempo.